Los hechos se produjeron en una gran superficie comercial próxima a Valencia, cuya seguridad corre a cargo de la empresa Grupo Roberto Ramón. Los individuos se adentraron en el centro en hora punta para intimidar a los clientes amenazándoles para obtener dinero. Los servicios de vigilancia fueron alertados por el personal del centro.

Una vez localizados los individuos intentaron escapar de la presión de los vigilantes para finalmente ser reducidos y retenidos hasta la llegada de la policía nacional. Aunque los vigilantes tuvieron que utilizar la fuerza para reducir a los detenidos, no hubo que lamentar daños físicos.