A diario miles de personas exponen su integridad física e incluso en ocasiones sus vidas para el desempeño de su profesión.

Tal es el caso de policías, guardias civiles o bomberos. Pero existen otros colectivos que, sin aparecer tanto en los medios de comunicación, se enfrentan a diario con situaciones donde solo su instinto de protección al prójimo guía sus acciones.

Les estoy hablando concretamente del colectivo de vigilantes de seguridad. A diario se enfrentan a malhechores, delincuentes y situaciones extremas que ponen a prueba su control emocional y su integridad.

Tal es el caso de un grupo de vigilantes que lucharon estoicamente contra las llamas en uno de los últimos incendios acontecidos en la Marina Alta de Alicante. Su cometido era proteger una vivienda rodeada de unos 10.000 m2 de pinar. Al ocasionarse el incendio en la zona, decidieron permanecer en su puesto de trabajo y reducir en la medida de lo posible con los escasos medios que disponían las llamas.

Activaron mangueras de riego, utilizaron palos y todos los enseres que podían servirles. Dos vigilantes de seguridad más que estaban fuera de servicio, acudieron prestos a ayudar a sus compañeros, adentrándose así en un verdadero infierno en llamas.

El humo y el calor asfixiantes convirtieron la situación en insostenible, pero contra todo pronóstico, perseveraron en su labor. Su coraje se impuso ante su instinto de supervivencia, cumplir su cometido era todo lo que les importaba y así consiguieron preservar su área de protección mientras que el resto de la urbanización quedó prácticamente calcinada.

Uno de los vigilantes, tuvo que ser asistido por los servicios médicos de un hospital de campaña, por una fuerte intoxicación de humo.

Por esta encomiable labor, los vigilantes: Antonio Expósito Gasquet, José Antonio Ortiz Aguado, Miguel Ángel Collado Montero y Francisco José Puig Aguacil han sido propuestos por la dirección de Levantina de Seguridad para una mención tipo A ante el Cuerpo de la Guardia Civil.

Gracias a todos por habernos dado esta lección de coraje, valentía y honestidad profesional.