Estamos habituados a ver vigilantes de seguridad en organismos públicos, en urbanizaciones, en locales comerciales, supermercados, discotecas y en un largo etcétera de lugares donde se requiere cierta seguridad.

Inconscientemente la figura de una mujer u hombre uniformado nos da cierta sensación de protección, de tranquilidad, en una palabra… de seguridad. Desde el momento en que divisamos el uniforme sabemos a quién dirigirnos en caso de necesitar información o ayuda.

Pero la figura del vigilante de seguridad es mucho más que un uniforme que denote ausencia de peligro, detrás del atuendo de trabajo hay personas que se han preparado académicamente para velar por la seguridad de los demás, son personas que ponen en riesgo su integridad por todos nosotros, son profesionales que en sus vidas privadas tienen hijos, familiares o amigos, como usted o como yo, pero que salen todos los días a exponer su seguridad a cambio de la nuestra, a ayudarnos en lo necesario allá donde estemos y estén ellos.

Quizás no nos paremos a pensar en estas reflexiones, posiblemente por lo que he dicho en mi primera frase “estamos habituados” y no valoremos en la medida justa la labor de estos profesionales. Pero el Ministerio de Interior a través de la Policía Nacional y la Guardia Civil sí.

Anualmente los Cuerpos de Seguridad del Estado, hacen entrega de Menciones de Honor a aquellos vigilantes que han destacado por su labor en auxilio a víctimas de delitos, en ayuda a la Policía o Guardia Civil, en definitiva en el cumplimiento de su deber.

Levantina de Seguridad, encabeza el ranking de empresas de Valencia con mayor porcentaje de galardones entregados según plantilla. La empresa valenciana pionera en servicios de vigilantes de seguridad por antonomasia, consigue año tras año una cuota de entre un 8% y un 9% de su plantilla con Menciones de Honor, lo cual indica el grado superlativo de eficacia y eficiencia en el desempeño de sus funciones de sus vigilantes.

Recurriendo a una frase del Gran Maestro: “Por sus obras los reconoceréis”.