En los últimos 20 años la seguridad en los estadios de fútbol ha pasado a ser responsabilidad de la policía y de los propios clubes. Según las normas de la FIFA, los estadios deben disponer de un número adecuado de vigilantes de seguridad que ofrezcan las máximas garantías a los asistentes, tanto en el control de accesos como mientras están disfrutando del encuentro.

 

A mediados de la década de los 90 y tras varios incidentes en los estadios, que supusieron la pérdida de vidas, los más altos responsables del fútbol a nivel mundial decidieron la supresión de las vallas que impedían el acceso de los aficionados al terreno de juego. Es ahí cuando las labores de la empresa de seguridad responsable en cada uno de los estadios aumentaron.

En España, esta actividad se rige por el Real Decreto del 21 de mayo de 1993, modificado el 26 de junio de 1998. Se incide en la importancia del Coordinador de Seguridad y toda la operativa necesaria para que el partido pueda ser disfrutado por los espectadores que se citan en el campo sin ningún tipo de problema.

A todos los clubes de la Liga Profesional (Liga BBVA y Adelante), se les exige la instalación de tornos para acceder a los estadios, custodiados por vigilantes de seguridad, además de un número proporcional de profesionales cubriendo el recinto. Deben estar instaladas cámaras de seguridad para un circuito cerrado de televisión.

Los vigilantes cualificados cuentan con una formación específica para garantizar la seguridad, como los cacheos preventivos en los accesos, la identificación de personas que intenten acceder bajo los efectos de alcohol o drogas (prohibido en cualquier evento deportivo), y control de los actos que se producen en las gradas.

Definitivamente, resulta vital que los clubes deportivos cuenten con vigilantes profesionales, pues suponen la mayor garantía de seguridad en el transcurso de los partidos de fútbol.