Los vigilantes de seguridad vuelven a demostrar una vez más su gran labor en la seguridad de las zonas residenciales. Sin ir más lejos, su último cometido fue detectar ni más ni menos que tres morteros en una urbanización de Vistahermosa, que posteriormente neutralizarían el cuerpo de los Tedax.

El susto fue enorme, pero la rápida intervención de los vigilantes evitó una posible tragedia. Una patrulla de vigilantes de seguridad encontró en una de sus rondas de vigilancia los morteros, que se hallaban a la vista de cualquier persona que pasara por el lugar y que según las fuentes consultadas no estaban ocultos en modo alguno. Una vez comunicada la aparición de los artefactos militares, dos de los cuales estaban cargados y el otro no tenía munición, los vigilantes de seguridad instalaron un dispositivo para impedir el paso de vehículos por las inmediaciones.

Los vigilantes de seguridad en una rápida y perfecta coordinación procedieron al desalojo de seis chalés situados en las cercanías del sitio donde aparecieron los elementos explosivos. Una vez tomadas las medidas para garantizar la seguridad de las personas, los Tedax procedieron a detonar uno de los morteros que estaba cargado y consiguieron desactivar el segundo artefacto, mientras el tercero no tenía carga explosiva.

El misterio sobre el origen de los morteros aparecidos junto a la caseta de información de la urbanización Vistahermosa está en el aire. Especialistas del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) se encuentran investigando las imágenes de las cámaras de seguridad ubicadas en la glorieta Juan Melgarejo Osborne, rotulada hace escasos días con el nombre de uno de los fundadores de la urbanización y junto a la cual aparecieron los tres morteros, neutralizados y retirados por los Tedax.

Los Tedax de la Policía Nacional se llevaron para su estudio el artefacto que estaba vacío y el mortero desactivado pero cargado. Actualmente, la Policía Nacional está practicando diligencias de investigación para determinar la procedencia de los artefactos y analizan las grabaciones de las cámaras de seguridad para tratar de averiguar quién o quienes dejaron los morteros.

Algunas fuentes apuntan a que se trata de armamento antiguo, y aunque la policía no baraja ninguna hipótesis previa, entienden que no ha existido intento de atentado. Otras fuentes señalan a que algún desconocido quiso deshacerse de los artefactos y tuvo la macabra idea de depositarlos allí, lo que podría haber tenido graves consecuencias si no hubieran sido descubiertos por los vigilantes de seguridad.