Un trabajo impecable. Así es como podría definirse el papel que están realizando los vigilantes de seguridad. Sin ir más lejos no se ha producido ni una sola denuncia por detención ilegal en todo 2013 ni en los que va de 2014. Y eso a pesar de los vacíos legales con los que trabajan cada día los vigilantes privados y que ahora, gracias a la nueva Ley 5/2014, se corregirán.

Estas cifras se hicieron públicas en el pasado Día de la Seguridad Privada de Sevilla en el que se hizo entrega de distinciones honoríficas a varios vigilantes de seguridad por sus actuaciones, por parte del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil.

La nueva reforma de la Ley de Seguridad Privada, en vigor desde el pasado mes de junio, confiere un gran respaldo jurídico a los vigilantes que ya estaban desempeñando sus labores en la vía pública, pero que hasta hace un mes se encontraban con “grandes vacíos legales a la hora de realizar sus tareas de vigilancia”, como se indicó en el acto.

La nueva Ley regula “absolutamente el sector” como se apuntaba en la cita, en la que los principales responsables de seguridad pública y de las empresas privadas apuntaron las ventajas del nuevo marco legal, que sustituye a una ley de 1992. “La Ley anterior ya era puntera en Europa, la envidia de países como Italia o Alemania, con lo que ahora esta reforma nos coloca con mucha más diferencia con respecto a nuestro entorno, siendo una referencia mundial”, afirmaba el comisario Esteban Gándara, de la Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional, encargado de la coordinación con los vigilantes privados. 

El nuevo texto limita a la perfección la actuación de la seguridad privada a la posibilidad de detención de delincuentes “como protección o bien para su puesta inmediata a disposición de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. Todos los días se producen detenciones por parte de vigilantes de seguridad en centros comerciales o edificios públicos. Forma parte de la normalidad, es un trabajo complementario con el de la Policía, ante quien se pone inmediatamente a disposición al detenido.

La nueva reforma de la Ley va a permitir una mayor protección jurídica al vigilante. Cuando sufran agresiones al actuar debidamente identificados, durante el ejercicio de sus labores, y en coordinación o bajo mando de las Fuerzas de Seguridad, éstas se calificarán de la misma forma que si se hubieran cometido contra agentes de la autoridad.

Además, en el acto se quiso remarcar la profesionalidad de los vigilantes de seguridad españoles ya que están englobados en el mayor nivel de formación de todos los países de la Unión Europea. Los vigilantes de seguridad españoles están perfectamente formados gracias al contenido de la materia que reciben, por la existencia de un examen de la Policía (con sus test físicos y psicológicos correspondientes) y sobre todo por la exigencia de una formación permanente durante toda su vida profesional, con un curso obligatorio anual de 20 horas. O lo que es lo mismo un reciclaje constante para el buen desempeño de su labor diaria.