Los títulos servían a sus compradores para trabajar de administrativos, vigilantes de seguridad, incluso un comprador llegó a ser funcionario

Ni el famoso 'caso Malaya' ni la redada contra el timo de la lotería nigeriana, que se denominó 'Nilo'. Por volumen de implicados, la mayor macrooperación en España se llama 'Eladio'. Es el nombre con el que se ha bautizado la investigación contra una trama de títulos falsos (entre ellos títulos de vigilantes de seguridad) destapada por la policía en Málaga y en la que Granada está inmersa. Los números son contundentes: 310 detenidos, 120 imputados y 1.200 investigados.

 

Titulos falsos de vigilantes

La operación comenzó en 2008 a raíz del arresto de un hombre de 60 años que residía en la capital malacitana y que se habría dedicado a falsificar títulos académicos de Graduado Escolar o Primaria, Bachillerato e incluso diplomas de titulaciones universitarias para poder optar a trabajos como vigilante, conserje, administrativo... En el registro de su domicilio, los policías hallaron documentación que permitió identificar a los clientes del detenido.

Granada no se queda al margen de esta trama de falsificaciones. La Policía Nacional ha detenido a cuatro personas residentes en la capital granadina y provincia, acusadas de comprar títulos oficiales a sabiendas de que eran falsos. Los cuatro detenidos adquirieron dos títulos de diplomado universitario, uno de Graduado Escolar y otro de Bachiller Superior.

Desde 2008 el trabajo de los agentes del Grupo II de Fraudes se ha centrado en poner nombre y apellidos a las personas que habían comprado estos títulos y averiguar el uso que hicieron de ellos. La mayor parte de los investigados habrían utilizado los diplomas falsos para presentarse a oposiciones o para acceder a determinados puestos de trabajo que requerían una acreditación oficial o que se obtiene en academias de formación. Algunos, los menos, solo pretendían engordar su currículo o hacer ostentación de ellos ante sus conocidos.

De los cuatro detenidos en Granada, uno de ellos utilizó su titulación para acceder a la función pública. Lo consiguió y se convirtió en funcionario, después de destaparse esta trama y saberse que estaba detenido ha sido apartado de su trabajo, tal y como ha ocurrido con la gran mayoría de quienes lograron una plaza de funcionario apoyándose en una titulación oficial falsa.

La primera fase de la 'operación Eladio' se saldó con 80 detenidos y 120 imputados. Tras un periodo de análisis de documentación, los agentes emprendieron una nueva fase, que comenzó el pasado 26 de septiembre y que a día de hoy aún está abierta. Desde entonces, se ha arrestado a otras 230 personas acusadas de presuntos delitos de falsedad documental, incluidos los cuatro granadinos.

El supuesto falsificador actuaba por encargo. Según se desprende de la documentación intervenida por la policía en el registro de su domicilio, si un cliente llegaba recomendado por un tercero, él abonaba al intermediario una comisión que oscilaría entre 100 y 300 euros.

Las copias de los títulos se hacían a mano, aunque el detenido presuntamente usaba sellos de distintas administraciones para compulsarlos y darle apariencia de legalidad. Las falsificaciones, que destacaban por su calidad, tenían diferentes precios en función de la escala educativa. Los diplomas de Primaria, Graduado Escolar, Secundaria y Bachillerato podían oscilar entre 500 y 2.000 euros, mientras que las de títulos universitarios o especializados alcanzaban los 3.000 euros.

 

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