Personal de seguridad de Renfe y agentes de los Mossos d'Esquadra trabajarán coordinadamente en el interior de la estación de Castelldefels-Platja durante la verbena de Sant Joan para señalizar la salida a los pasajeros y evitar que se repita el episodio del año pasado cuando un grupo de viajeros cruzó las vías y doce personas fallecieron al ser arrolladas por un tren.

El dispositivo de seguridad de la estación se ha reforzado este año después de este suceso y habrá hasta 17 vigilantes de seguridad de Renfe en el momento de mayor afluencia de pasajeros --previsto entre las 22 y la 1 horas-- y 18 agentes de los Mossos d'Esquadra.

Según la responsable de la Región Policial Metropolitana Sur, Cristina Manresa, "los vigilantes y nosotros estaremos dentro de la estación señalizando la zona por donde debe salir todo el mundo que es por el paso inferior tal como se debería haber hecho el año pasado".

Al igual que en 2010, Renfe no abrirá la pasarela que cruza las vías que quedó inutilizada cuando se abrió el paso subterráneo, aunque el subinspector de la Policía Local de Castelldefels, Domingo López, no ha descartado que "en circunstancias excepcionales" haya que abrirla.

Para evitar las aglomeraciones en la estación, Renfe incrementará el número de trenes que darán servicio durante la verbena de San Juan, una medida que dará a conocer a lo largo de este martes.

El Ayuntamiento instalará un servicio de megafonía en la playa para informar a los visitantes del horario de los trenes y dando recomendaciones para disfrutar de la verbena.

La playa de Castelldefels es uno de los puntos de más afluencia de personas durante la verbena de Sant Joan y se prevé que este año acudan unas 150.000 personas.

A parte del dispositivo policial en la estación, los Mossos d'Esquadra y la Policía Local de Castelldefels contarán con 134 efectivos para asegurar un desarrollo "pacífico" de la verbena.

Este dispositivo incluirá siete puntos de control en los que se realizará identificaciones de personas que puedan llevar armas o sustancias estupefacientes y controles de alcoholemia.

Además, los agentes, también habrá de paisano, se ocuparán de controlar el tráfico, actuar en caso de altercados o de peleas.

La policía autonómica, en coordinación con las policías locales, también trabajará en el resto de municipios de costa del Baix Llobregat y el Garraf con 300 efectivos.

 

www.elmundo.es